En minería, hay procesos que pasan desapercibidos… hasta que fallan. La filtración es uno de ellos. Silenciosa, constante, pero absolutamente crítica para la continuidad operacional, es el punto donde el sólido y el líquido finalmente toman caminos separados. Y cuando ese proceso ocurre bajo condiciones exigentes, no hay espacio para improvisaciones.
Ahí es donde entra el Filtro Larox® PF-60 de Metso, un equipo que ha demostrado, durante décadas, que la confiabilidad y el rendimiento no son conceptos teóricos, sino resultados concretos en terreno. Diseñado para operar en ambientes complejos y con altos volúmenes de procesamiento, el PF-60 se ha convertido en un estándar para operaciones que no pueden detenerse.
Pero ¿qué lo hace realmente diferente?
Diseño probado para condiciones extremas
El PF-60 es un filtro de presión vertical, en cuyo interior una tela filtrante -dispuesta entre las placas- permite la formación de la torta entre las cámaras donde se alimenta con la pulpa, ya sea de concentrado de cobre, carbonato de litio u otros minerales, con aplicaciones que se extienden incluso a la industria química y alimentaria.
A través de un proceso de presión interna, el equipo logra separar eficientemente el sólido del líquido. Esta operación, aunque técnicamente compleja, se traduce en una ejecución simple y robusta desde el punto de vista operativo.
Su desarrollo se remonta a la década de los 90, y desde entonces ha evolucionado de manera continua. Dentro de la familia PF (que incluye modelos como PF12, PF15, PF30 y PF48), la serie 60 se posiciona como la más vendida a nivel mundial, destacando por su capacidad de procesamiento y estabilidad.